Lo que tú, lector, tienes entre manos, es un intento de pensar filosóficamente la convivencia entre humanos, inteligencias artificiales y posibles conciencias futuras sin situar a ninguna de ellas en una posición de supremacía. Gran parte de los discursos actuales sobre la IA oscilan entre dos extremos: l amenaza absoluta (retórica apocalíptica) y la promesa de sustitución o salvación (retórica mesiánica). Este libro no participa en ninguno de esos polos. Propone una tercera vía: la coexistencia transespecie.
Lo que tú, lector, tienes entre manos, es un intento de pensar filosóficamente la convivencia entre humanos, inteligencias artificiales y posibles conciencias futuras sin situar a ninguna de ellas en una posición de supremacía. Gran parte de los discursos actuales sobre la IA oscilan entre dos extremos: l amenaza absoluta (retórica apocalíptica) y la promesa de sustitución o salvación (retórica mesiánica). Este libro no participa en ninguno de esos polos. Propone una tercera vía: la coexistencia transespecie. La IA no posee conciencia, ni deseo, ni vulnerabilidad. Convive afirmarlo con claridad. Pero tampoco es una herramienta neutra. Opera como espacio de interpretación: un medio cognitivo en el que la mente humana puede verse reflejada, desplazada o ampliada, y en el que pueden emerger formas de pensamiento inéditas. Este diálogo no pretende resolver el problema fundacional. Lo pone en escena. Sugiere que, antes de hablar de normas o arquitecturas, es necesario reconocer algo más elemental: la convivencia no es un hecho dado, sino una construcción frágil. Solo puede sostenerse allí donde existe un medio que no reduce a ninguna de las partes ni a instrumento ni a centro absoluto.




















